Ensayo/Prólogo segunda edición

De Escola Finaly
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Prólogo segunda edición


Horace Finaly (1871-1945)

La inspiración, el aliento, el espíritu fue Horace Finaly, judío húngaro, emigrado a Francia, presidente del Banco de París y de los Países Bajos, gran financiero, erudito, humanista, filósofo, lector de los clásicos griegos en el idioma original, depositario de viejas y sabias tradiciones platonicas. El da el nombre a la Escuela que edita este libro.

La clarividencia, el rigor, la estructura, las dos o tres intuiciones geniales y los cientos de soluciones y propuestas ingeniosas añadidas, como la carrocería a un motor de un Mercedes, toda una vida dedicada, mas de tres cuartos de siglo, a perfilar un sistema general económico, social y político, en el ámbito de los fenómenos y una inconmovible fe en el ámbito de la transcendencia. Esto es obra de Agustí Chalaux.

La faena amorosa, competente, ordenada, precisa de redacción de esta obra corresponde a Magda Grau. La conocí en una reunión en los capuchinos de la Ayuda, al barrio de Ciudad Vieja de Barcelona. Cada semana aquellos adolescentes se reunían libremente para escuchar pasmados la palabra viva del maestro, de Agustí Chalaux. Ella perseveró. Estudió economía. Y puso en forma de libro, este libro, aquello que el Agustí decía y que otros escuchaban e intentaron fijar en primeras redacciones mas imperfectas.


En estas cortas primeras líneas de este escrito no me resisto a poner en el papel las, para mi, tres intuiciones fundamentales de Finaly-Chalaux:

  1. La moneda, además de un título de derecho a la posesión de unos bienes de un valor determinado, es la información necesaria para poder exigir todas las responsabilidades sociales relevantes, si la moneda es explicativa de lo que se ha comprado y vendido con ella.
  2. Esta moneda responsable permite una contabilidad general de una comunidad geopolítica determinada y detectará, fuera de excepciones catastróficas, una plusvalía insospechada de tipo social, independiente de la plusvalía privada generada por las empresas.
  3. Esta plusvalía, hoy oculta, es robada por personas privadas y es necesario que sea administrada por el estado democrático, en nombre de la comunidad citada, para financiar la vida, la seguridad social y todas las profesiones vocacionales (maestros, médicos, sacerdotes, políticos, jueces, artistas...) y para financiar la compra de todos los excedentes de producción útiles para mejor producción.


Meditémoslo!


Lluís Maria Xirinacs i Damians

Ex-senador y fundador del Estudi General

Filósofo globalista que ha profundizado en nuevos modelos socio-económicos

2a edición Barcelona, 19 de julio de 1997